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Blog de Aura Silva
Mi testimonio comienza cuando después de que el médico le dijera a mi mamá que su embarazo era de alto riesgo y que tenía que abortar, porque si no, se podía morir ella o me podía morir yo. Mi mamá se negó rotundamente a abortar y le dijo al médico que no le importaba que se muriera ella, pero que ella quería dar su vida para que yo naciera.
A los cinco meses de nacida, me dio una meningitis muy fuerte. Quedé en coma 15 días y los médicos le decían a mi familia que perdieran las esperanzas porque yo estaba muy grave, que pronto me moriría y que si no me moría, quedaba en una silla de ruedas prácticamente como un vegetal.
Me llamo Aura María Silva y tengo 16 años. Tengo dos hermanos. Sebastián Silva y Ana María Silva. Estudio en el Gimnasio Santa Ana. Estoy en Octavo grado. Muchas veces me he preguntado cuál es la misión que Dios me ha puesto. Cuál es la razón por la cual Dios permitió que yo viviera. ¿Qué querrá Dios de mí? Hace muy poco tiempo descubrí que ser misionero no es irse al África descalzo y sin ropa a convertir a los africanos. Un misionero puede ser en un bus, en la calle, en una iglesia, en el hogar propio, en un baño, en la universidad, trabajo o como en mi caso, en el colegio. Rodeada de niñas menores que yo, y que ya se han emborrachado no mínimo de 5 veces, ya han tenido relaciones sexuales, que solo se la pasan girando en torno del mundo de la moda, yo he entendido muy bien que mi misión es ser la luz, con todo el conocimiento que Dios me ha dado, en medio de esa cantidad de niñas totalmente inmersas y absorbidas por el mundo. Mi misión es orar muchísimo por ellas y con mi ejemplo, atraerlas a Dios. Creo que uno puede santificarse en su trabajo, en su universidad o en su colegio porque a veces por ser católico, comprometida y practicante, es rechazado. Como somos humanos, nos duele y sufrimos pero este es el precio de la misión. Debemos entender que por cosas tan pequeñas como esta, nos estamos acercando cada vez más a Dios y a la vez, él está haciendo obras a través de nosotros, que debemos ser luz en medio del mundo. Porque como decía el Papa Juan Pablo II, La iglesia no nos aparta del mundo, nos sumerge en el.
Mi familia ha estado muy unida a Dios gracias a mi mamá que siempre ha sido muy católica, nos ha acercado a todos a Él. Mis hermanos y yo hemos estado siempre junto a Dios. Pero mi papá no. El venía de una familia que se decía llamar católica pero no lo era. Gracias a las oraciones de mi mamá y de todos nosotros él ha dejado de lado las borracheras, y las otras cosas malas y se ha acercado a Dios. En ocasiones, le he escuchado decir que el no ha sido ejemplo para sus hijos, sino que sus hijos han sido ejemplo para él y que él ha aprendido a comportarse de buena manera viéndonos a nosotros. Hasta nos ha pedido perdón por haber sido tan mal ejemplo para nosotros, emborrachándose y diciendo malas palabras. Ahora, todos juntos estamos caminando para ser mejores católicos y para tener una conversión verdadera. Le doy gracias a Dios por haberme dado una familia tan linda como la que tengo. Que no vive dramas de peleas y separaciones, de infidelidad o de rechazos. Mis papás han formado a mis hermanos y a mí con principios y valores y que a cada paso de la vida que hemos dado, nos han reconocido por ser unas excelentes personas llenas de bien y de Dios.
Bogotá, Junio 8 de 2011
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