Mi nombre es Diana y tengo 20 años, soy de Bogotá, nací en el seno de una familia católica no practicante. Estudié en un colegio religioso en el cual no había coherencia con lo que se decía. Creía que con ir a Misa y no hacerle daño a nadie ya era buena y gran católica. Soy una persona que no ha tenido que tocar el fondo para acercarse a Dios, solamente necesité un empujoncito para entender que el gran vacío que sentía no lo tenía que llenar con cosas terrenales sino con cosas divinas. Hace unos años vivía con mis padres, hasta que algunas razones me motivaron a plantearme si realmente debía quedarme o irme de casa, tomé la decisión, que lo mejor para todos era que me marchara y desde entonces vivo con dos personas maravillosas que me acogieron con el gran amor que pueden tener unos padres por su hija. Luego por razones de salud de mi madre nos vimos obligados a trasladarnos a la ciudad de Santiago de Cali, la cual siempre me ha parecido aburrida para vivir, sólo me gustaba cuando venía de vacaciones, ya que era temporal. Al momento de vivir definitivamente no lo tomé de la mejor manera y sobre todo con el choque cultural y climático. Dejé mis estudios, sentí que mi vida se derrumbaba poco a poco, sin amigos y sin un futuro que ya había empezado a encaminar, deprimida y sintiendo una tristeza agobiante; estaba buscando llenar ese vacío con cosas materiales. Sin embargo, mis padres estaban asistiendo a un rosario al que no los acompañaba porque no sentía el ánimo para ir, pero un martes antes de viajar (en Marzo de 2010), decidí asistir y conocí a Paola. De ese modo fui invitada a las diferentes actividades que por esa época, realizaban los JMSP en Cali. Desde hace un año pertenezco a la misión, donde he experimentado el verdadero amor de Dios, aprendiendo que todos estamos llamados a la santidad y que no es algo imposible de alcanzar, es simplemente cuestión de vivir en obediencia con El, pues El mismo nos conducirá por este camino el cual todos hemos arrancado en nuestra nueva vida. Es importante agregar que sólo El nos da la capacidad para ser coherentes con lo que decimos, hacemos y pensamos. Gracias a JMSP mis conocimientos espirituales han ido creciendo, he aprendido cosas que desconocía, asimismo he ido pidiendo al Señor que me guíe para saber dónde fallo para poder cambiar, porque sólo sus ojos muestran quienes somos en realidad. Cali, 18 de Junio de 2011