Los jóvenes misioneros del Santo Padre son el aliento de una Iglesia peregrina que se enfrenta a una de las etapas espirituales más difíciles en la historia Sagrada. Nunca antes la tierra había tenido una población humana más grande, y tampoco había sido habitada por una masa de seres humanos tan sumergidos en este nivel de materialismo y relativismo; millones de hijos de la fornicación y no del amor de Dios. En medio de esta geografía tan oscura, navega la esperanza de la Iglesia que ha fundado Jesucristo para combatir el reino de las tinieblas. Las misiones de estos miles de jóvenes Católicos que se han unido al llamado de JMSP, cubren las calles del desencanto
y el pecado de este mundo perverso, con una vida dedicada al amor de Dios. Una vida dedicada a llevar la sonrisa de la verdadera y sincera caridad, que solo la porta aquel que ha conocido a Jesús personalmente en su corazón. Cómo se ha logrado esto?. Por medio del testimonio de quienes primero se atrevieron a formar este grupo. Un puñado de jóvenes que comenzaron a reunirse y seguir el programa que yo diseñe, en 8 módulos en los cuales se compenetrarían en un periodo de un año en la formación como misioneros del Santo Padre, comenzando por estudiar su biografía, su espiritualidad, su teología y mensaje. Luego pasando a perfeccionar el conocimiento del compendio del Catecismo Católico y la Doctrina Social de la Iglesia. Todo esto en Bogotá, Colombia, en la sede principal de la misión Peregrinos del Amor.
Formados así y saliendo a misiones con mucha frecuencia, han ido creciendo en un inmenso amor a la Iglesia y a su cabeza: el Papa. Convirtiéndose así en heraldos del papado en las parroquias, en las que - en su mayoría- el nombre del papa no es siquiera mencionado, ni sus enseñanzas compartidas, ni sus batallas acompañadas.
Hemos encontrado que en la Iglesia había un espacio para esta misión y lo estamos llenando con un inmenso amor y entusiasmo. Miles de jóvenes de todo el continente americano se han unido a esta misión y han comenzado a sentir la fuerza del Espíritu Santo, quien los está moviendo y llenando de valentía y plena convicción.
La bandera inicial de este primer periodo misionero es la “Jornada mundial de jóvenes con el Santo Padre” que se realizará en España 2011. Como nave para cruzar el atlántico hemos escogido la misión continental siguiendo el documento de Aparecida.
Hemos reunido un inmenso colegio misionero de jóvenes que cada día crece más y de los cuales muchos llegaran a España en el 2011. Muchos de ellos a llevar del Agua Viva que una vez los españoles nos trajeron a todos nosotros.
Es un unirse para vivir el amor de Dios. Un formarse para conocer profundamente la Iglesia y así crecer dentro de sus misterios e interminables dones.Es un despertar de vocaciones para el sacerdocio, para la vida religiosa y matrimonial. Es un estadio donde los atletas del Espíritu Divino se reúnen para participar en los olímpicos de la batalla espiritual por la salvación de las almas.
Es un aprender a respetar la vida, a trabajar por un mundo mejor, a sembrar los valores y la moral perdida por tantos.
Los JMSP son un don maravilloso de Dios que solo continuara creciendo y creciendo para glorificarlo llevando almas, miles de almas a Su Reino.