Misión Asilo

03 de Julio 2015 / Jóvenes Misioneros del Santo Padre / Monterrey, México.


 

 

En este mes del Sagrado Corazón de Jesús, tuvimos la oportunidad de asistir a la casa de reposo “Sagrado Corazón de Jesús” ¡Una bonita Diosidencia! Nos reunimos temprano en la parroquia para irnos juntos. Se nos unió una chica que nos vio en EWTN y nos dirigimos a la misión. Al principio no encontrábamos la casa de reposo, teníamos que estar ahí a las 8:00 am para ayudar en el desayuno. Gracias a Dios llegamos, aunque un poco después de lo acordado, pudimos ayudar en el desayuno a comer a unas abuelitas que no podían hacerlo por sí mismas.

En esta casa ayuda la orden de Las Siervas de los Pobres -Hijas del Sagrado Corazón de Jesús. La Hermana Elvia nos platica como los abuelitos son como niños literalmente, hay que tratarlos de una manera especial para que hagan caso porque hay unos que se rehusan a comer y no quieren tomar sus medicinas.

 

Había una abuelita que no quería tomarse su atole, le decía la hermana que se lo tomara pero la abuelita solo decía: “Si me lo estoy tomando”, aunque era muy poco el esfuerzo que hacía por tomárselo. La hermana intento otra manera para que se lo tomara diciéndole algo así “Ándale que si no acabas no alcanzaras a ir a misa”. Cuando la abuelita escucho esto, puso todo su empeño en acabárselo porque ella no se quería perder la misa. Esto llena de alegría, al ver como se entusiasmaba por ese encuentro con Jesús en la misa, a lo que la hermana nos cuenta que así son todos ahí, les gusta mucho acercarse a Dios mediante el rosario y la misa.

Una vez terminado el desayuno a 2 integrantes de JMSP nos enviaron a llevar al Señor Humberto, un hombre de 91 años de edad, a su cuarto. Quedamos muy felices de haberlo conocido ya que era un hombre muy bueno y amable. Él nos contaba que su Señora se le había ido, a lo que yo respondí .. ¿A dónde? Sin ninguna mala intención, pero se me salió la pregunta! Gracias a Dios el Señor Humberto lo tomo con gracia y nos platicó de como era su esposa, los hijos que le había dado, como le llamaba por sus 2 nombres cuando se molestaban. Nos contaba que estaba muy contento porque su hijo iba a ir por el para llevarlo a misa a la misma Iglesia a la que iba con su Esposa, y que él esperaba sentarse en la misma banca donde se sentaba con ella. Fue una experiencia muy bonita y un muy buen ejemplo de amor en el sacramento del Matrimonio. Nos dirigimos a la misa que pensábamos que ya había empezado, pero no, estaban haciendo el Rosario y ahí se encontraban ya 2 integrantes del grupo.

Terminado el rosario esperamos un poco a que empezara la misa, la cual estuvo muy bonita, la homilía del sacerdote dio mucho que pensar, y estuvo muy padre! Al finalizar la misa invitamos a los que quisieran y pudieran a escuchar una plática de Marino Restrepo que hablaba de La enfermedad, vejez y muerte, la cual estuvo padre y tenía muchas enseñanzas!

Gracias a Dios por esta experiencia

¡Sagrado Corazón de Jesús, yo confió en ti!

 

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